viernes, 20 de noviembre de 2009

Idilio sáfico

una pequeña obra maestra escrita en 1901 que nos llega de la mano de Luis Antonio de Villena, que se ha encargado de su traducción y su prólogo: un verdadero lujo. Villena nos descifra las claves para comprender la relación lésbica que cuenta la novela, y nos desvela los personajes reales que la inspiraron: la propia Liane de Pougy, Valtesse de la Vigne (la Nana de Zola) y la famosa Natalie Barney, el perejil de todas las salsas, como tuvimos ocasión de comprobar en El almanaque de las mujeres.

Liane de Pougy (1869) pasó de bailarina a cortesana (qué pobre es el castellano con respecto a la riqueza del francés en términos relacionados con el amor y el dinero), de escritora a princesa y luego a monja. Amiga y rival de La Bella Otero en el Folies Bergère, inicia una relación con Natalie Barney, de la que surgirá Idilio sáfico, para casarse posteriormente con un príncipe rumano, que se liaba con las amantes de la Pougy, y acabó tomando los hábitos de las dominicas (no se sabe si literalmente) y convertirse en Ana María de la Penitencia.

Flossie, la joven lesbiana americana sin complejos, conoce a Annhine, la cortesana cargada de sentimientos de culpa por su idilio. Annhine inicia un viaje por Europa de ciudad en ciudad y de hombre en hombre para olvidar a Flossie. Tras un verdadero idilio no sáfico en Arcachon, regresa a París, donde conocerá al joven Momo, del que se enamorará. O al menos eso cree ella: Flossie regresa del pasado, tan ardiente, tan decadente, tan seductora, recordándole un mundo de éxtasis vaporosos y deleites prohibidos.

(elputojacktwist@gmail.com, dos manzanas)