miércoles, 4 de marzo de 2009

Beautiful Thing


pocas películas gays de los noventa fueron tan importantes para tanta gente como Beautiful Thing, de Hettie MacDonald. Estaba basada en una exitosísima obra teatral británica de Jonathan Harvey, que simplemente contaba, con cierto puritanismo y una sencillez ciega a cualquier dificultad potencial un poco tonta, el primer amor entre dos adolescentes que viven en una finca de protección oficial del sur de Londres. Decía ser una «fábula» y ciertamente había en ella algo utópico. El final mostraba a Jamie y Ste abrazados bailando a la vista de los habitantes del deprimente complejo residencial ante la complacida mirada de la madre de Jamie. La película exhibía su falta de ambición como un desafío: a ver quién se atrevía a rechazar una historia con tanto corazón y con ambiciones tan limitadas. Y la estrategia funcionó: los cínicos guardaron silencio y en cambio hasta el más experimentado crítico queer decidió dejarse emocionar por la historia de los dichosos adolescentes. Sin duda, era una fantasía, pero esta fantasía específica, llegó al público de manera tan intensa que cabe preguntarse por las razones. ¿Cómo interpretamos el hecho de que sean fantasías asexuadas que niegan dificultades reales, en las que la homofobia no es más que un tropezón y que garantizan un lugar en la comunidad, las que acaban por tener los mayores éxitos entre la comunidad gay? ¿Nostalgia de la inocencia?

existía, cómo no, enfrentamiento con la familia. Al fin y al cabo, ni la narrativa más sencilla puede progresar si no se introduce algún tipo de conflicto. Pero Sandra, la madre de Jamie, era simplemente una mujer gruñona y bastante excesiva a la que no le importaba demasiado específicamente la sexualidad de su hijo. Sus aspavientos parecían tener como fin satisfacer expectativas: gritaba y se desgañitaba, daba rienda suelta a la homofobia, pero enseguida comprendía que no era para tanto y en la última escena la veíamos contemplar a su hijo mientras bailaba con su novio. El padre de Ste sí se presentaba como un hombre violento. Esto sugería homofobia, y el terror del muchacho era así comprensible. Pero Harvey no perdía demasiado tiempo dramatizando esta homofobia, y sobre todo no parecía interesado en sus consecuencias. Si de verdad la homofobia de su padre era un problema para Ste, probablemente habría sido más aconsejable ir a bailar a un sitio que no se divisase desde la puerta de su casa. Lo cierto es que Beautiful Thing se concibe cuando resulta imposible para el dramaturgo creer demasiado en una homofobia que pueda destruir vidas.

el aspecto más interesante desde una perspectiva española en 1996 es que la salida del armario de los adolescentes se lleva a cabo a partir de su integración en la subcultura gay londinense: el descubrimiento de la revista Gay Times, por ejemplo, y una visita a un pub gay con una drag (en el contexto de la película ninguno de los dos jóvenes intentaría una discoteca o un club de sexo, no son ese tipo de muchachos) parecen más interesantes a los creadores que las cuestiones eróticas o los conflictos. Asumirse homosexual no significa solamente seguir unos deseos o enamorarse de un vecino, sino integrarse en unas estructuras de ocio que están ahí.

el interés de Beautiful Thing es que marca un momento de inflexión en el tratamiento de la salida del armario: si durante los años ochenta era una aspiración que parecía una utopía, ahora es una realidad. Las reacciones que despierta esta película sugieren que lo que hoy funciona como fantasía para muchos espectadores es recobrar la posibilidad de inocencia. También resulta interesante que esta idea de «ser gay en público» con la que concluye la película venga, una vez más, del contexto anglosajón: sólo estas culturas fetichizan de manera tan contundente la salida del armario.

(Alberto Mira, MIRADAS INSUMISAS)

2 comentarios:

Lena de mar dijo...

yo vi esta película cuando se estrenó... me pareció preciosa, valiente!!

recuerdo con mucho cariño la última escena, cuando bailan... la actitud de la madre, espectacularmene emotiva!!

enhorabuena por vuestro necesario blog. He acudido aquí a través del blog de las gatas madrileñas.

Gracias, Maslama.

Saludos desde Mallorca de una feminista lesbiana con alma de poeta

Maslama dijo...

hola guapa;
gracias a ti, por tu apoyo.. hay blogs que son un lujo, por quien los escribe, y sobre todo por quien los lee :)

besos,