miércoles, 26 de septiembre de 2012

REYES SODOMITAS, de MIGUEL CABAÑAS AGRELA

«Sin duda, el título de esta obra llamará la atención de los lectores más morbosos, aunque su publicación en la colección G de la editorial Egales podría despertar cierto recelo en el lector más informado, que sabe que dicha colección alberga habitualmente obras tipo 'tesis doctoral', digeribles solo por una selecta minoría. A este respecto, convendrá decir cuanto antes que "Reyes sodomitas" es una obra muy amena que se lee sin mayor complicación. Y volviendo al tema del morbo, digamos que el propio autor, Miguel Cabañas Agrela (1965), aclara en su atinado prólogo que no existen pruebas documentales de las relaciones sexuales 'reales', pero sí hay trazos: "Aunque las amistades entre monarca y favorito eran con toda seguridad privadas, los rituales apasionados de dicha relación se solían manifestar en la esfera pública. Por eso, existen tambien muchas crónicas de estas cortes donde los observadores cuentan lo que veían, muchas veces con lenguaje inequívoco": Cabañas se centra en los siglos XVI, XVII y XVIII, es decir, la Edad Moderna, que no duda en calificar como el periodo histórico en el que la homosexualidad ha estado más perseguida. Comienza el libro, curiosamente, por el mundano Papa Julio III, que nombró cardenal a su favorito, un bello quinceañero, lo cual causó enorme revuelo. Con el excéntrico Enrique III se acabó en Francia la dinastía de los Valois; fue un monarca frívolo y hedonista que vivía rodeado de una cohorte de hombres guapos y amanerados, los 'mignons'. Jacobo, primero de los monarcas de la dinastía Estuardo, más intelectual que guerrero aunque algo grotesco, nombré duque de Buckinham al bellísimo George Villiers, a quien llamaba "my wife" en sus cartas. El débil y enigmático Luis XIII de Francia fue manejado cual marioneta por el cardenal Richelieu, conocedor de sus inclinaciones íntimas. Su segundo hijo, Felipe de Orleans, fue educado como una niña. Cristina de Suecia es la única reina que aparece en estas páginas, donde también encontraremos a Fuillermo III de Inglaterra y a Federico II el Grande de Prusia. A falta de monarcas españoles, Cabañas dedica el último capítulo de este interesante y notable trabajo al 'antisodomita' Felipe II y a tres de sus represaliados: el conocido Antonio Pérez -que fue su secretario-, el conde de Ribagorza y el Gran Maestre de Montesa.» Bernardo M. Briz