lunes, 28 de septiembre de 2009

El mal francés

a Todó le da pereza la ficción (algo que comprendo perfectamente), así que, cuando aborda el proyecto de una nueva novela descubre que puede aprovechar un diario suyo (un cuaderno azul en vez de gris) escrito a los diecinueve años, en 1969, año que el autor pasó en Pau estudiando y quizá huyendo del progreso de la tripa de su novia, a la que había dejado embarazada, y año en que asumió su orientación sexual homosexual.

así que, como sus admirados y homenajeados Pla (si aún no has leído El cuaderno gris no sé que coj.. haces leyendo esta reseña), Proust (si aún no has leído En busca del tiempo perdido no sé que coj.. haces leyendo esta reseña) o Moix (si aún no has leído Olas sobre una roca desierta no sé que coj.. haces leyendo esta reseña), Todó se embarca en un prodigioso ejercicio de memoria y se enfrenta al joven que fue y que escribió el diario desde el hombre maduro que es hoy y que escribe la novela. Una novela-palimpsesto que deambula, busca, retrocede, a ciegas, siempre al borde: de la tragedia, del lirismo, del suspense, de la carcajada.

Todó es un señor poco dogmático, cuyas ideas sobre el nacionalismo convergente han conseguido que sea uno de esos autores catalanes invisibles, por odiado. Y además me imagino que le importa un bledo. En la novela aprovecha para cargar sus tintas contra la memez, la incultura y el paletismo en general de la clase política. Mientras tanto, uno queda fascinado por el joven Todó, sus progresos con el francés y con la aceptación de su homosexualidad, sus encontronazos con Gide o Lorca, su amor ferviente a Proust.

si El juego del mentiroso nos sorprendió en 1995, creo que El mal francés es la mejor novela de Todó y una de las mejores que he leído en lo que va de año. En su versión catalana, consiguió el premio Josep Pla en el año 2006, cuya primera edición ganó Terenci Moix en 1968 con Onades sobre una roca deserta.

Lluís Maria Todó (1950, Barcelona) es novelista, traductor y profesor universitario, nació en 1950 en Barcelona. Autor de la estupenda Placeres ficticios (Anagrama, 1993), y de la no menos estupenda El juego del mentiroso (Anagrama, 1995). Hace poco comentamos en dosmanzanas su colección de relatos Doce fábulas (Egales, 2007).
ser gay no es ni más ni menos importante que ser catalán, o protestante, o violinista, y el hecho es que ahora mismo hay gente que se está matando por sus identidades nacionales, religiosas o deportivas, pero hasta ahora, que yo sepa, ningún gay ha matado a ningún hetero por el hecho de serlo -la inversa no es cierta, claro-.
alabado sea Todó y ojalá tenga muchos bloqueos literarios como éste.

(elputojacktwist@gmail.com, dos manzanas)